Siempre he oido decir que las dos raíces espirituales de Europa son el cristianismo y la filosofía de la clásica Grecia. No cabe más virtud.
Veo, escucho, leo, a veces creo que pienso.
Somos los hijos de los que torturaron y asesinaron al inspirador del cristianismo, los mismos que pusieron a Sócrates ante la cicuta. Oid lo que os digo: Que nadie espere nada bueno de Europa.
lunes, 9 de febrero de 2009
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